3º premio en el VIII Certamen de Relato Breve Avafi

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En el VIII certamen de Relato Breve Avafi, con motivo del Día Mundial de la Fibrmialgia y SFC, el 3º premio ha correspondido a Nela Pinkis Sánchez.

UN SUEÑO ESPECIAL

Aquel día estaba especialmente cansada y lo único que deseaba era poder acostarse e intentar dormir un poco. Se tumbó en la cama y tras dar muchas vueltas consiguió relajarse un poco. Esperaba poder cerrar los ojos y no tener esas pesadillas que la acompañaban casi a diario.

De repente oyó unos extraños sonidos, parecía una música tranquila y relajante, oía unos susurros pero era incapaz de abrir los ojos. Sólo escuchó una suave y tenue voz que le susurraba al oído:

-Estoy aquí para ayudarte, creo que te lo mereces. Si me das tu permiso quiero llevarte a tu pasado, a tu vida anterior en la que parecías ser más feliz.

Era todo muy extraño pero de su boca salió un “sí”, claro y rotundo.

No sabía si era un sueño, una pesadilla o simplemente sus pensamientos, pero en pocos segundos se hallaba en su antigua casa, con sus hijos, sus mascotas y sus recuerdos. Estaba contenta y feliz, sin apenas dolores y haciendo la comida mientras limpiaba un poco la cocina. Cuando acabó esa tarea quiso arreglar los armarios, y notó que no había ningún dolor que se lo impidiera. Después fue a recoger a sus hijos del colegio a toda prisa sin antes pasar por el supermercado para comprar unas cosas. Comieron todos juntos, tendió la ropa, bajó a los perros y se marchó a trabajar.

Le encantaba su trabajo, tenía que estar muchas horas de pie y cargar peso pero se sentía útil y querida por sus compañeros. Le ayudaba a crecer como persona y se obligaba a arreglarse y ponerse guapa para estar siempre radiante. Por la noche regresaba muy cansada a casa, pero aún quedaba bañar y acostar a los niños y contarles ese cuento que les gustaba tanto. Y tras cenar y planchar un poco se fue a la cama agotada pero muy contenta por todo lo que había realizado ese día y de haber podido hacer todo lo que tenía planeado. Sabía que al día siguiente tras dormir de un tirón, se levantaría con mucha energía para empezar un nuevo día.

Pero no fue así. Al despertar, se sintió muy cansada y al abrir los ojos se encontraba de nuevo en su cama y en su casa actual. Muy confusa trató de analizar si realmente había sido un bonito sueño o una pesadilla porque al intentar levantarse volvía a tener dolores, los músculos estaban totalmente contraídos y sus movimientos volvían a ser más lentos.

Pasó tres días con los ánimos bajo mínimos, llena de rabia e impotencia por haber sido feliz sólo una noche, por no haber podido quedarse en ese otro mundo en el que disfrutaba tanto y tenía energía a raudales. Llevaba mucho tiempo pasando malas rachas tanto físicas como personales. ¿Qué más podía sucederle? Se sentó en el sofá, encendió la televisión sin ganas y se puso a escuchar las noticias. Todo era malo! Gente que moría en accidentes, mujeres asesinadas por sus parejas, niños muriendo de hambre…

De repente es como si una luz se encendiera en su mente. Ella estaba viva y tenía muchas cosas aún por vivir, y gente alrededor que la quería; ese sueño era un aviso, un “abre los ojos”. Para qué pensar en hacer todas las cosas de antes si ella ya no era esa persona. Pensar en volver atrás le había provocado un sentimiento muy negativo puesto que nunca podría realizar todas las actividades que hacía anteriormente, entonces, por qué amargarse con eso! Era mucho mejor pensar en el presente y el futuro y afrontar que podía hacer muchas cosas a otro ritmo, pero al fin y al cabo muchas cosas.

Desde ese día recuerda el sueño como algo bonito que le hizo recordar su pasado con su familia y amigos, como mirar un álbum de fotos, que aunque da nostalgia nos hace ser felices por otro lado. Se sintió con energía y esperanza para empezar su nueva vida. La pesadilla había terminado por fin.

NUESTRAS FELICITACIONES A NELA.

Autora: Manuela Pinkis Sánchez. Socia de Avafi

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